reciprocidad

La ley de la reciprocidad es una ley universal, ya que indica que cada individuo recibe lo que da, y da también lo que recibe.

El universo es energía y el cuerpo humano también, y la energía ni se crea ni se destruye, se transforma.

Cuando tenemos una actitud positiva ante la vida, se potencia el flujo de esa energía también de forma positiva.

Hay una justicia cósmica que demuestra la ley de reciprocidad, que todo lo que lanzas al cosmos, te viene luego devuelto de una forma u otra.

Es una cuestión de comportamiento pero también de intención. De hecho, hay un dicho popular que así también lo declara; la intención es lo que cuenta.

¿Por qué? Porque puedes obtener un resultado que no esperabas, que no se asemeja a lo que querías conseguir, un resultado menos afortunado de lo que creías. Pero tenías una buena intención, en la que se refleja la intensidad y la calidad de la energía que habías puesto en ello. Del mismo modo, puede que un plan malintencionado no salga como habías organizado, y el resultado sea mejor de lo que habías pronosticado. La intención no era buena, por tanto, la energía empleada tampoco lo era.

La ley de la reciprocidad no es una acción matemática ni siempre es inmediata.  Podríamos compararla como un sistema de puntos, como en el supermercado, que vas sumando para luego canjearlos por una recompensa. Es algo así de sencillo y práctico.

Este intercambio energético indica que si tú le sonríes a la vida, la vida también te sonreirá a ti. Porque tu energía positiva esta conectada con la del universo, y tu actitud puede hacer que esa conexión sea fluida y natural. Si lanzas negatividad al cosmos, te vendrá nuevamente devuelta a tu vida, de alguna u otra forma.

La ley de reciprocidad es muy lógica y no hay que buscar explicaciones muy lejos de la vida cotidiana.

Si tratas a alguien con desprecio o maldad, no esperes que esa persona te dedique sus mejores sentimientos. Algún día, tarde o temprano, recibirás esa misma actitud o forma de trato, puede que de la misma persona o bien de alguna otra.

También es importante tener en cuenta como te tratas tú a ti mismo. No puedes esperar que los demás te traten bien cuando eres tú la que te estás tratando mal en primer lugar. Tanto te das y tanto recibes.

Porque la ley de reciprocidad solo viene a indicar que cada uno recibe lo que da, y también da lo que recibe. Como dice una canción; todo lo que tiramos al mar, nos lo devuelve siempre la marea.

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